Reconocer errores y cambiar

Los partidos políticos de izquierda reunidos en La Habana reflexionaron sobre la transformación política de América Latina y los cambios en su correlación de fuerzas.

La bella y cálida ciudad de La Habana abrió sus puertas y alojó a cientos de delegados de partidos, organizaciones y movimientos políticos de izquierda de América Latina y otras partes del mundo; hombres y mujeres nos dimos cita para reencontrarnos y reflexionar sobre la actual realidad del continente, los nuevos desafíos ante una Latinoamérica cambiante, signada por la pugna entre el proyecto de castas dominantes versus proyectos encaminados a transformaciones progresistas en la región. Esa pugna de estos dos modelos y la necesidad de  estrategias para darle continuidad a los proyectos progresistas de América fue lo que nos convocó al XXIV Foro de Sao Paulo. Aquí, unas cuantas reflexiones que dicho encuentro me suscitó

Ha sido mucho el revuelco que ha sufrido el continente americano desde la creación del Foro de Sao Paulo en 1990, el cual ha tenido como objetivo aglomerar las fuerzas progresistas, apuntar a la integración y solidaridad latinoamericana. En el marco de ese objetivo, pudimos ver algunos acontecimientos que marcaron una década de alteraciones de las fuerzas políticas desarrollando proyectos que pusieron a tambalear las políticas de EE. UU. y la Unión Europea, como los tratados de libre comercio e injerencia militar, también llegaron al poder líderes con capacidades de unir, de escuchar a los pueblos, administrar el Estado en pro de distribuir recursos para superar la pobreza y lograr que los desfavorecidos tuvieran oportunidades de desarrollo personal y social. Sin embargo, estos aspectos a favor de los gobiernos de izquierda en muchos países han sido opacados por los errores cometidos, normales en cualquier sociedad que haga transición y experimente cambios en los diferentes ámbitos. No podemos olvidar que a los desaciertos de aquellos gobiernos, se les suma el debacle de la bonaza petrolera en el 2015, pues de este recurso natural dependían económicamente, y los intentos golpistas que empezaron en el año 2009.

 

Es hora de transformar las narrativas de los proyectos sociales y políticos
que buscan mejoras para la sociedad,
despojándonos de paradigmas que funcionaron en los años 60 y 70

Reconocer los errores y desaciertos de los proyectos del bloque progresista de la región se hace necesario en este momento de transformación de la correlación de fuerzas, los pueblos de América exigen creatividad y soluciones  a las problemáticas, es hora de transformar las narrativas de los proyectos sociales y políticos que buscan mejoras para la sociedad, despojándonos de paradigmas que funcionaron en los años 60 y 70 y así abordar el reconocimiento de los avances realizados, ya que si bien existen errores, también existen esfuerzos de las fuerzas progresistas que buscan darle continuidad a los proyectos alternativos basados en la transformación de desaciertos, tarea que requiere de la ciudadanía y no solo de los partidos, estén o no en el poder.

Hoy en día los medios de comunicación han impuesto un marco de pensamiento de que los únicos que cometen errores en administrar el Estado son los gobiernos de izquierda, se olvidan de que estos empezaron a trabajar con los vestigios de sociedades corruptas dejadas por los gobiernos de derecha, ¿por qué nunca movilizan, estos aglomerados de la información, indignación sobre la miseria, la desigualdad, las aberraciones del Estado en países donde gobierna la derecha? No se trata de buscar un sinfín de justificaciones, sino de reconocer los errores y encontrar formas de recuperar la esperanza para renovar y repensar nuevos proyectos políticos en nuestra América y así superar lo que ata nuestro continente  al retraso, la muerte y la miseria.

Fuente: Las  2 Orillas  

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