¿Seguiremos contando muertos?

6 de marzo: Colombia recuerda el cumpleaños 90 de su hijo más ilustre en las letras, el Gabo, Gabriel García Márquez. 6 de marzo: Colombia también conmemora el Día por la Dignidad de las Víctimas de Crímenes de Estado. Solo han corrido 6 días de marzo y cuatro nuevas víctimas del asesinato selectivo se suman a la larga lista de impunidad del Estado.

¡Verdad y justicia! es la consigna repetida por todos los luchadores sociales en este lado del continente suramericano. “Desmonte del paramilitarimo”; “implementación YA de los acuerdos de Paz”; “avance en las conversaciones con el ELN” son las exigencias y el clamor cotidiano. Otros, simplemente, quieren mejor educación, salud y que el dinero les alcance para la canasta familiar.

Tras más de 50 años de conflicto armado al que el Estado ha dedicado un buen porcentaje de recursos económicos, de liquidez financiera para la llamada “defensa de su territorio”, se logró un paso trascendental en la historia de Colombia: la firma de la Paz con la guerrilla más vieja de América Latina. El reto ahora está en la implementación de lo acordado. A ello le apostamos.

Pero, en los últimos meses, semanas, días, horas, minutos, segundos, hay una inquietud que eriza la piel de los luchadores sociales de este país: el exterminio silencioso de sus líderes: “Con indignación informamos del asesinato de la compañera López Guisao quien acompañó el proyecto agrario en el departamento del Chocó” informaban así a través de la cuenta twitter @C_Pueblos. Ese mismo día el líder social Fabián Antonio Rivera fue interceptado por sicarios que lo hirieron con arma de fuego ocasionándole la muerte. El defensor de Derechos Humanos fue asesinado en Bello, Antioquia. El 05 de marzo el asesinato de dos hermanos militantes del partido comunista y del sindicato de trabajadores Agrícolas Independientes del Meta enlutaron a una nueva familia. Se trata de José Antonio Anzola Tejedor y su hermana Luz Ángela Azona Tejedor. Cuatro muertes violentas en lo que va corrido de marzo.

Indudablemente, los paramilitares no se desmovilizaron con el “Pacto de Ralito” en 2005 y el estado pareciera ir jugando con sus víctimas

Ya lo decía el ELN en un comunicado difundido la semana pasada; pareciera que todo esto forma parte de “un plan de terror hacia el movimiento popular afrodescendiente, indígena y campesino que se opone a las políticas de despojo, destrucción ambiental y a la asociación criminal entre los poderes estatales y los escuadrones paramilitares” de la muerte. Y mientras tanto, el Estado sigue negándose a la existencia de fuerzas paramilitares en este país y adjudica “este plan de exterminio” a líos personales.

Es muy repetido por todos, cual rosario de misterios dolorosos, el muy recordado extermino de la UP. Pero, ¿cuáles son realmente las garantías del Estado para los que se atreven a pensar diferente en la actualidad? ¿Será que de tanta repetidera, también seguiremos contando muertos?

A esto se suma el hecho de que este fin de semana más de 200 paramilitares camuflados y con un brazalate que los identificaba como Autodefensas Gaitanistas, incursionaron en  la comunidad Afrodescendiente de Peña Azul en el municipio del Alto Baudó del departamento del Chocó. Allí se enfrentaron con el ELN que también hacía presencia en el lugar. 108 familias (304 personas en los que hay niños y ancianos según la nota de El Espectador) que conforman la comunidad lograron llegar desplazadas al casco urbano de Pie de Pató.

Hace muy poco la madre de una víctima de los crímenes del estado exclamaba: ¡yo no entiendo una paz en la que todos los días solo se ven malas noticias y muertes! Así las cosas, las organizaciones sociales, de derechos humanos y movimientos políticos y sindicales decidieron llamar a la sociedad este 6 de marzo para conmemorar a las víctimas en diferentes partes del país y exigir que se acabe la impunidad. Y es que no queremos seguir contando muertos. Confiemos en que el Gabo, que este día está de cumpleaños 90, y desde donde quiera que esté siga haciendo votos por rescatar a su amada Colombia del infierno de la guerra.

Escriba su comentario: