¿Qué militares ordenaron asesinar a Jaime Garzón?

Por: Jorge Eduardo Espinosa

En su declaración, Olegua ratificó lo que se sabe desde hace años: el asesinato lo planearon en una “junta militar” en la que altos mandos del Ejército ordenaron su muerte. Luego, Olegua cierra su declaración con otra dolorosa verdad: Carlos Castaño “hizo el mandado” porque el jefe paramilitar obedecía las ordenes de los militares. Nada de esto, por sorprendente que parezca, es nuevo. En 2009, en una audiencia de Justicia y Paz, el también paramilitar Freddy Rendón Herrera, alias “El alemán”, declaró que Castaño había ordenado a Don Berna y a la banda La Terraza asesinar a Garzón como un favor a oficiales del Ejército. Incluso, dijo que Vicente Castaño le había contado cómo “Carlos se había dejado llenar la cabeza de cucarachas para que actuara en contra de esa persona (Jaime Garzón) y que eso lo habían hecho unos altos mandos militares y una gente muy importante de Bogotá”.

Sorprendentemente, aquella tampoco era la primera vez que un testigo relacionaba a altos mandos del ejército con el asesinato de Garzón. Recapitulemos lo que pasó el día de su muerte. En la madrugada del 13 de agosto de 1999 los sicarios de la banda La Terraza, Alex Londoño alias “San Pedro”, quien disparó, y “Yilmar”, quien manejaba la moto, interceptaron la camioneta de Garzón a la altura del barrio Quinta Paredes. Le pegaron seis tiros, cuatro de ellos en la cabeza. A los sicarios los contrató “El Negro” Elkin, jefe operativo de la banda, y la logística estuvo a cargo de “Ángela”. A ellos les daba ordenes Diego Fernando Murillo, Don Berna, que a su vez le hacía trabajos a Carlos Castaño. Uno de ellos, el asesinato de Garzón. A los pocos meses de la muerte de Jaime, se desató una guerra entre Castaño y Don Berna contra la banda La Terraza. Algunos dicen que fue por unas rutas de narcotráfico, otros porque la muerte de Jaime generó tal reacción, que Castaño y Don Berna decidieron exterminar a la banda. Ya enfrentados y con la excusa de una tregua, Castaño citó a La Terraza en la finca Perra Pérdida, en Córdoba, y allí asesinó a 9 integrantes de la banda, incluidos “El Negro” Elkin y “San Pedro”.

Cuento todo esto porque, al verse perseguidos, quienes quedaban vivos de la banda empezaron a enviar videos y dar entrevistas a distintos medios de comunicación. Y es acá donde quiero detenerme. En el año 2002, alias “El Compadre” dice en una entrevista a un canal regional que “Carlos Castaño no es el máximo jefe de las AUC, él simplemente es una marioneta, es la marioneta del general Mora Rangel y del general Harold Bedoya. Quien ordenó la muerte de Jaime Garzón fue Mora Rangel, personalmente estuvo en Villanueva, en Córdoba y dio la orden de asesinar a Garzón”. Esta fue la primera ocasión, hace 14 años, que un testigo directo relaciona a altos mandos militares con el asesinato de Jaime Garzón. En todos esos años, las investigaciones no avanzaron. Hoy, como entonces, sabemos que hay unas acusaciones muy serias que involucran a generales de la república en el asesinato de Garzón. Uno de ellos, Mora Rangel, es negociador del gobierno en La Habana. Solo hasta 2012, un fiscal de Justicia y Paz ordenó investigar la posible participación de Mora en el asesinato. Y el año pasado el Tribunal Superior de Medellín, sala de Justicia y Paz, en audiencia de Don Berna, vuelve a mencionar como prueba esta declaración de “El Compadre”. Pasan los años, se repite una y otra vez por testigos distintos la misma versión sobre quién ordenó la muerte de Jaime, y lo único que avanza es la sensación de total impunidad. País de mierda.

Columna tomada de: http://www.elespectador.com/opinion/militares-ordenaron-asesinar-jaime-garzon

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