PIEDAD CORDOBA

“Seguiré como “el ave que canta aunque la rama cruja”

Salvador Díaz Mirón

“La Negra”, o “negrita” sabe combinar perfectamente la dignidad con la justicia y con el amor por su nación; luce espléndida la vehemencia con que defiende sus convicciones; ostenta con humildad su incansable trabajo por la paz de Colombia y la armonía de Latinoamérica; su sonrisa que hace juego con su inteligencia brilla por la esperanza de un país sin discriminación y oportunidades para todas las ciudadanías. Se viste de baile y fiesta -siempre alegre- para recibir con un abrazo el arte, la cultura, los saberes ancestrales y los sabores de todas las regiones de su patria.

Piedad Esneda es hija de docentes y sobrina de Diego Luis Córdoba, un importante político chocoano. Diego Luis militó en el Partido Liberal e impulsó la creación del departamento del Chocó en 1947. La figura de este hombre dejaría huellas en su trajinar de la vida política.

A Piedad Córdoba le sobraría una larga historia en la vida política. Como la palabra siempre nos define, les dejamos con su palabra hecha texto:

“Nací en Medellín-Antioquia el 25 de enero de 1955. Mis padres, Lía Esneda Ruíz y Zabulón Córdoba me insistieron desde niña el orgullo que debía sentir por ser negra y mujer. También me enseñaron a no sentirme menos que nadie por ese hecho. Mi madre Lía Esneda Ruíz, docente de vieja data, siempre me decía que no debía sentirme avergonzada por ser afro, esto ante los comentarios que algunos niños hacían aludiendo a mi color de piel. Mi padre, un chocoano nacido en Neguá a las orillas del majestuoso río Atrato, docente universitario me inculcó el amor por la literatura, la música y el estudio. Tanto mi madre como mi padre me impartieron amor por mis raíces africanas y por eso desde temprana edad declamaba poesía clásica y negra, ganando varios concursos de declamación.

Mis grandes pasiones han sido la poesía negra, la música y la política, a través de estas he logrado encontrar cientos de posibilidades que me han ayudado a reafirmarme como una mujer negra luchadora, estas pasiones me han revelado tristezas y alegrías con las cuales he sorteado el trasegar de la vida en este país y si no fuera, por la fuerza que me imprimen los poemas de Jorge Artel, la nostalgia que me generan los boleros y la alegría, y, al mismo tiempo la rabia que me genera hacer política, los infortunios de la existencia serian menos llevaderos.

Desde joven me interesó la política y la academia, por estas razones ingresé a estudiar derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, con especialización en derechos laboral y desarrollo organizacional, además realicé especialización en Opinión Publica y Mercadeo en la Universidad Javeriana en Bogotá. Mi carrera política la inicié de la mano del líder liberal William Jaramillo, destacándome como líder comunal.

Entre 1984 y 1986 ocupé mi primer cargo de elección popular y fui elegida concejala de la ciudad de Medellín, luego fui elegida para la Asamblea Departamental de Antioquia. Durante estos años me esforcé por aprender el arte de hacer política con honestidad y entrega al lado de William Jaramillo, quien me legó su corriente política y deseos de actuar en pro de los postergados de este país y por eso fui electa para la cámara de representantes por Medellín. Después logré llegar en el año de 1994  al Senado de la república, cargo al que fui reelegida cuatro veces (1998, 2002, 2006, 2010).

Como legisladora defendí proyectos que promovían la equidad de género, la reivindicación de minorías étnicas y la búsqueda de soluciones al conflicto armado. Además, hice parte de varias comisiones del Senado en temas como protección social, relaciones exteriores, minas y energía, y también fui presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y de Paz.

Una de mis más importantes labores ha sido lograr la solución política al conflicto armado, lo cual me ha generado un sinfín de problemas, que han ido desde mi secuestro en el año de 1999 hasta mi destitución e inhabilitación política en el año 2010, por 18 años. A pesar de las adversidades que he tenido que afrontar y las dificultades que mi familia ha tenido, debido a la persecución que se ha realizado en mi contra seguí insistiendo en la construcción de la paz hasta lograr la liberación de la mayoría secuestrados y prisioneros de guerra en manos de las Farc-ep, paso importante para se haya firmado en La Habana, Cuba, el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC.

Mi vida ha sido un ir venir de sueños y esperanzas que me alientan a seguir en la construcción de la paz y de un país mejor. Y seguiré como “el ave que canta aunque la rama cruja, porque se lo que son mis alas” (de un poema de Salvador Díaz Mirón).”

Piedad Córdoba Ruíz