Condenamos la normalización de la violencia contra la mujer como objeto sexual

Un mes atrás Claudia Johana Rodríguez huía de su pareja, quien fue su victimario. Hace un mes Claudia buscaba proteger su vida y la de sus hijos luego de las brutales golpizas que le propinaba este mismo. Mientras estuvo viva y desde que comenzaron las amenazas denunció ante las autoridades, no sólo esos hechos sino las reiteradas amenazas de muerte. Buscaba una nueva oportunidad lejos de la violencia y las lágrimas, pero su voz fue apagada. Hoy su familia y sus hijos la lloran mientras que las organizaciones y muchas mujeres rechazamos los actos de femenicidios y nos surgen preguntas angustiantes sobre la administración y efectividad de los entes de protección y de investigación, los cuales habrían podido evitar este hecho trágico.

Nos preocupa la falta de protección y la desidia a la que son sometidas las mujeres que denuncian todo tipo de actos violentos, ya que los índices se incrementan y las soluciones no son plausibles, o más bien, no existen. Caso claro es el de Julio Reyes, asesino de Claudia que hace tan solo unos años fue condenado a prisión por el homicidio de dos personas en hechos contra su ex pareja quien resultó herida.

Nuestro reto está en la educación, en la no normalización de la violencia contra las mujeres. Nuestra denuncia, no es un trabajo mediático y de escándalo, es un proceso de deconstrucción, de llamar la atención en la necesidad de elaboración de políticas públicas y de encaminarlas hacia la efectividad más allá del papel. De entender que es un problema social que nos toca a cada ciudadana y ciudadano.

Poder Ciudadano, abril de 2017

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